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domingo, 22 de noviembre de 2015

"Parar el TTIP" ¡Es hora de Desobediencia Civil!


Cartel de la ponencia 
Por Acacio Puig

Parlamentarixs de la Izquierda Unitaria Europea ¡Es hora de Desobediencia Civil!

“Parar el TTIP” ha sido el eslogan y el contenido del mitin que el 21 de noviembre albergó el Cine Palafox de Madrid, organizado por la candidatura Unidad Popular-Izquierda Unida.
La gran sala del Palafox (800 plazas) estuvo casi llena (¿digamos 600 personas?) aunque los auténticamente jóvenes resultaron ser los ponentes… mientras la edad media del público rondaba los 60 años (con muy escasas excepciones). 
Con este mitin la Unidad Popular-Izquierda Unida, iniciaba su andadura con los ojos puestos en las elecciones del 20D.

Sin embargo, a pesar de las brillantes intervenciones de Alberto Garzón (candidato de la UP a la presidencia de gobierno) de Gabi Zimmer (militante de Die Linke y presidenta del Grupo Izquierda Unitaria Europea) y de los desarrollos apuntados desde perspectivas ecosocialistas y otras, la denuncia difundida no superó en información y análisis, lo poco que ya conocemos: El TTIP constituye una gravísima amenaza para las poblaciones europeas y estadounidenses como burgosdijital, el pasado 1º de Mayo, explicaba en un excelente informe (elaborado por el sindicato CGT) en el ejemplar que editó entonces en papel.

La red de debate y acción contra el TTIP crece –afirmaban en el mitin- en Europa y Estados Unidos, e intenta responder a un proyecto que el gran capital lleva afinando en secreto ¡más de 20 años!... y sus afines políticos (neoliberales y social liberales) llevan el mismo tiempo poniendo al servicio de semejante estrategia depredadora, toda suerte de “calzadores” que faciliten su paso sin resistencias de las poblaciones.

Conocemos bien esa connivencia que tiene antecedentes en el proyecto de Constitución Europea (que no pasó) pero que coló sus esencias poco después, en el Tratado de Lisboa. Es pues claro que la batalla contra el TTIP es, de nuevo, una larga marcha.

La opacidad permanece y ya todo el mundo políticamente ilustrado conoce las extremas dificultades que anulan el derecho de los europarlamentarios a conocer y difundir todo lo que se cuece tras los bastidores blindados de la maraña de textos de negociación que arrasan derechos conquistados en los últimos 150 años.




¿Qué exigimos hacer?
Precisamente lo que no mereció atención de lxs ponentes en la sucesión de monólogos escuchados en el Cine Palafox.

Parar el TTIP exige el concurso activo de los más de 50 europarlamentarios que forman parte del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea. Exige desafiar desde el Parlamento Europeo la mordaza impuesta por multinacionales y los partidos políticos instituidos como sus lacayos.

Si cualquier ciudadano está hoy amenazado en sus derechos fundamentales por legislaciones represivas como nuestra Ley Mordaza, la herencia de la Ley Patriot estadounidense implementada por Bush  y el estado de urgencia, (es decir de guerra) esgrimido irresponsablemente por la República Francesa …y aún así, la ciudadanía ejerce la desobediencia civil y sufre multas y sanciones por ello (atención a la campaña en marcha por la Amnistía Social que vertebran hoy CGT y Baladre) lo mismo exigimos a los parlamentarios de izquierda en Europa.

Los europarlamentarios no pueden transigir ni adaptarse a las imposiciones de un statu quo criminal que al pisotear sus derechos como cargos electos pisotea los de los millones de personas que los eligieron. 
Los europarlamentarios tienen la responsabilidad política de dejar de quejarse y desobedecer esas medidas que blindan la información sobre el amenazante tratado de libre comercio entre Europa y Estados Unidos. 

Hoy la desobediencia civil de los cargos electos ante el secretismo mafioso de los artífices del TTIP, es una responsabilidad política que deben ejercer porque la pedagogía política de la que habló Alberto Garzón va más allá de las charlas de difusión, más allá de animar a la ciudadanía a la movilización… exige compromiso y asunción de riesgos.

Son las propias bancadas del parlamento europeo las que deben operar como trincheras de la verdad… caiga quien caiga. Esa valentía va en el sueldo y la función y si eso supone incurrir en sanciones ¿Cuál es el problema, cuando cotidianamente la ciudadanía sufrimos multas y juicios por defender en huelgas y manifestaciones derechos laborales y políticos?
Dicen que están en guerra (como siempre “sus guerras y nuestros muertos”) y ese es riesgo suplementario que también deben asumir nuestros representantes institucionales.
¡Que lo asuman! Y si no pueden o no saben hacerlo... ¡Que dimitan y denuncien la porqueriza parlamentaria Europea!

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