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jueves, 23 de mayo de 2013

Sobresaliente en religión I

Por Basilio el Bagauda de Burgos Dijital 

“Taaan, ta, taaan, tan. Tan, tan, tan, tan...” ¡Sí, señor! Eso es comenzar una sinfonía. Las primeras notas del primer movimiento de la 3ª sinfonía de Beethoven - el músico, no el perro – le ponen a uno en su sitio: el invicto Napoleón inyectando al enfermo Europa el suero de las transgresoras ideas liberales a golpe de cañón, por eso el maestro la llamó la “Heroica”. Más tarde, al comprobar que el sardo sólo enseñaba la letra con sangre, Don Ludwig se arrepintió y se disculpó con una oda a la fraternidad de los pueblos de Europa tras el desaguisado gabacho, y ahí apareció su obra póstuma mientras percibía el sonido de los movimientos celestes y su 9ª en la cabeza.
Y mientras el músico construía castillos musicales en el aire, en la piel de toro otro maestro, pero este del pincel, retrataba lo peor de nosotros y más tarde lo peor de la guerra. Sí, Don Francisco, el liberal y el crítico ilustrado, ponía los puntos sobre las íes acerca de nuestro atraso científico, nuestras supercherías, la corrupción, el clientelismo, el analfabetismo secular, la inquisición y los excesos ideológicos religiosos... Se entregó de lleno a la causa liberal tras el abandono de la Corte del decrépito Carlos IV y de su hijo, el traidor. Y sólo tras ver los desastres de la guerra contra el francés abominó del troyano al que no le importaban lo medios para conseguir el fin de borrar a las monarquías y su pacto feudal del mapa de Europa.

Foto de archivo Manifestación comunidad educativa Madrid 2012
El liberalismo rompería las ataduras de la sociedad feudal y acabaría con el monopolio del control social de la Iglesia, potenciaría la economía expropiando las “manos muertas” de tantas propiedades sin uso y disfrute por parte de la aristocracia y la Iglesia, reformaría las instituciones políticas que emanarían de la soberanía popular, y daría pan e instrucción a todo el pueblo. El sueño no duró ni dos años y los persas, los del manifiesto, y el felón junto a los poderes fácticos más reaccionarios se lo llevaron todo por delante: la soberanía popular, la libertad de pensamiento, los derechos del hombre, la creación de nuevas estructuras, y cómo no, la instrucción del pueblo... Por eso Goya y Lucientes espantado de la cruel imbecilidad hispana se exilió a las tierras del enemigo que, por aquel entonces, ya nos sacaba un siglo de Historia.

Y desde entonces en España andamos a tropezones a golpe de acción y reacción, entre la obscuridad de la sotana y la sangre de la espada. Uno de los caballos de batalla no resuelto desde entonces es la Educación: coto y monopolio cada vez más agudizado de la Iglesia Católica. Tan es así que tras la última guerra civil la Iglesia nacional católica se llevó crudo todo el pastel cuando aún no se habían enfriado los cuerpos de tantos y tantos maestros asesinados o, los más afortunados, condenados a la miseria económica y al obstracismo social tras pasar por la repugnante Comisión Depuradora. Tan es así que tras la muerte del Asesino golpista (otro traidor a la Patria, como Don Fernando) la ¿Izquierda? se bajó los pantalones y siguió aceptando y pactando que la Iglesia Católica siguiera instruyendo a los jóvenes infantes. Desde entonces, que ya ha llovido, han caído unas cuantas reformas educativas y la Iglesia ha seguido recibiendo su asignación presupuestaria, la cual ha ido en aumento.
Esta última reforma abunda aún más en esta situación tras la queja permanente de la Conferencia Episcopal acerca de lo que ya todos sabemos. Y de esta manera parece que tras sus presiones se implantará de nuevo “Religión (Católica)” como asignatura evaluable en los colegios, conseguirán mayor financiación pública al extender sus garras a la enseñanza no obligatoria, y se permitirán el lujo extremista de poder llevar a cabo experimentos psicosociológicos con los críos, como si de animales se tratara, a través de la segregación sexual.

Foto de archivo Manifestación comunidad educativa Madrid 2012
Vaya por delante que para nada estoy de acuerdo con ninguna de estas medidas profundamente extremistas. Si por mí fuera la Religión se estudiaría en el ámbito eclesiástico que curiosamente es algo que ocurre en países que la derecha española siempre tiene en su ideario como Gran Bretaña; los conciertos serían los mínimos imprescindibles y sólo en la enseñanza obligatoria, por aquello de no caer en la trampa de los recursos de inconstitucionalidad, y por supuesto con unos recursos humanos proporcionados por la Administración Pública a través de ofertas de empleo público y bolsas de interinidad; y qué decir tiene que los únicos experimentos posibles de catecúmenos, guerrilleros de cristo rey, kikos, opusinos y demás sectas fanáticas son los que pudiera hacer yo con ellos, que se me ocurren unas cuantas cosas.

Pero una vez dicho esto, la hipótesis que formulo tiene en realidad otra vertiente: dada la cantidad de tinta cargada por radios, televisiones y periódicos sobre los elementos ideológicos de esta ley de índole teocrática, ¿no estará de nuevo la Izquierda perdiendo la perspectiva? ¿No será todo esto un señuelo para que vayamos como un toro bravo tras el capote hacia donde nos quieran dirigir? ¿No será una cortina de humo para que nos enredemos en los viejos “mitos” de siempre? Veamos...
No nos engañemos, el Partido Populista tenía en su programa una varita mágica neoliberal para arreglar todos los problemas económicos de este país antes de acabar la legislatura, pero ésta ya se ha revelado como inútil, por lo que una gran parte del electorado le ha abandonado y muy presumiblemente no volverá. Pero, por otro lado, para evitar la sangría progresiva de pérdida presumible de votos del partido en el gobierno, éste tenía que echar mano de sus otras líneas programáticas más ideológicas, las neocon, y dar al menos una satisfacción a su gente más entregada a la causa que, por otro lado, no se ve afectada de ninguna manera por la crisis económica y social. No se puede explicar de otra manera tampoco que se toque el tema de la inmersión lingüística en Cataluña en el momento de mayor tensión entre ambas partes si no es para dejar claro a los amigos ideológicos que este gobierno está dispuesto a sacar los tanques a la calle, para seguir teniendo un enemigo del que burlarse en Intereconomía o para ocupar parte de las portadas de los medios de prensa quitando espacio a otras “cositas” de actualidad. Estoy convencido que en este sentido la Ley será irreversible hasta que el pueblo los eche...